Chicha
No está en los manuales de los expertos en guayabos, pero sin duda se ganaría el primer lugar. Su concentración alcohólica varía, lo que hace inciertos sus efectos. Una borrachera con el fermento indígena del maíz podrá sentarlo por días en el baño y dejarlo absolutamente incapacitado para trabajar.

Vino tinto
Oscuro, con alta concentración de residuos tóxicos por su proceso de fermentación. Si lo acompaña con la comida y es un vino fino y no uno dulzón, todo irá bien. Pero si se ensaña con él y no lo deja en toda la noche o lo mezcla con algo más, al otro día su cabeza explotará, y sentirá que los ojos y las venitas de la frente se le inflan.

Champaña
Aunque es aparentemente inofensiva, a la hora del guayabo saca sus espinas. Son culpables las burbujas, ese gas que se produce cuando al vino se le adicionan azúcares que producen dióxido de carbono. Mientras hacen cosquillas en el paladar aceleran la absorción del alcohol. Las secas producen menos estragos que las dulces.

Aguardiente
Con un porcentaje de alcohol de 35 a 55, y destilado de las melazas de la caña de azúcar, antes de que se inicien los procesos que la convertirían en ron, produce guayabos memorables. Se duchará y perfumará, pero el vapor anisado lo seguirá adonde vaya. Suele producir incómodos efectos estomacales.

Ron
En inglés rum, abreviatura de la palabra rumbullion, que significa turbulencia. Por lo general, luego de ser molida la caña, y una vez fermentado, lo destilan una sola vez. Oscuro, poco destilado y con sus 45 a 58 grados de alcohol, le producirá fuertes pinchaduras de alfiler en los ojos si se pasa de copas.

Ginebra
Elaborada con enebro y raíces de jengibre, es ideal para emborrachar a esas mujeres que prefieren la sobriedad. Baja suave y, en sigilo, hace efecto en minutos. Pese a que es un trago claro, sus 60 grados de alcohol garantizarán que el perrón no pase inadvertido. Ojo al mezclarolo con productos dulces.

Tequila
Los tequilas finos reposados, ciento por ciento de agave azul, son bondadosos, mientras que los de menor calidad, mezclados con mieles y azúcares, son culpables de que al guayabo de tequila se le conozca como la maldición de Monteczuma. Un tequila fino podrá salvarlo de un guayabo a lo mero macho.

Whisky
Entre más fino y destilado mejor se comporta al otro día. Es paradójico que los whiskys de maltas mezcladas, llamados blended, siendo menos costosos son más nobles a la hora del guayabo. Aunque resulte menos sofisticado, puede tomarse con agua pues se disminuye la deshidratación que produce el alcohol.

Vodka
Es visto como un trago señorero que se bebe mezclado con jugo de naranja, pero en Polonia y Rusia sus 40 grados de alcohol se toman puros. En polaco vodka significa agua de vida y tal vez por eso y por ser un trago claro, altamente destilado, es de los menos enguayabadores de la lista.

Cerveza
Si logra emborracharse antes de quedarse dormido o embucharse, habrá tenido que ingerir más pola que el mejor tejista de Boyacá. El guayabo no será tan grave como el aumento de cintura. Si la mezcla con sorbos de aguardiente (submarino), la resaca será brava y ascenderá en este top 10.

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