Lunes 10 de marzo, 9 y 26 de la noche, hora local, siete más que en Bogotá.

Han pasado casi tres días desde que comenzó el viaje, casi todo el tiempo metido en un avión, un hotel de paso cerca del aeropuerto de Sao Paulo y salas de espera.

Con el Nokia N 95 todo de maravilla. El gran problema hasta ahora ha sido la conectividad. El Wi Fi de los aeropuertos de Bogotá y Sao Paulo, fatal. Y, como suele suceder, en los hoteles conectarse con el mundo suele ser un verdadero atraco a mano armada.

Este, en Livingstone, Zambia, frontera con Zimbawe y muy cerca de Botswana, Angola y Namibia, no es la excepción. Se llama Zambezi Sun, una especie de hogar geriátrico a pocos pasos de las cataratas Victoria y a orillas del río Zambezi.

Como ahora todo sale en Wikipedia, busquen David Livingstone, cataratas Victoria y río Zambezi para enterarse mejor de los datos geográficos e históricos de este lugar excepcional.

Los paisajes en esta temporada de lluvias recuerdan los de los Llanos Orientales, solo que por ahí andan sueltos hipopótamos, cocodrilos, jirafas, cebras y gacelas. Difíciles de ver en esta época del año porque el río está crecido y, como los animales disponen de agua abundante, no tienen que salir a las orillas del río a buscarla.

Escribo esta nota luego de un viaje en barco aguas arriba por el río, con la misma camisa que llevo puesta desde que despegué de Bogotá y unos calzoncillos bóxer con pinta de cebra, que me tocó comprar en este hotel porque los pintas de South African Airways botaron la maleta y nada que aparece.

Mando por ahora las primeras imágenes de este indescriptible lugar de África. Si algún día pueden hacerlo, conozcan en persona el poder indescriptible de estas cataratas que le rinden homenaje a una reina que no se lo merece. Por ahora, mientras llegan tiempos mejores para la conectividad, un saludo desde el paralelo 17,9 Sur y el meridiano 25,8 Este, de acuerdo con el GPS del Nokia N95.

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