Una encuesta hecha por SoHo revela que de diez hombres, seis prefieren a las mujeres que se dejan el vello púbico delineado a lo bigote de Hitler; dos las prefieren sin pelos y dos más se declaran indiferentes.

Las razones son de aseo pero también estéticas: para los encuestados el pelo es sinónimo de dejadez y la rapada completa los hace sentir pedófilos. La encuesta mostró que de cada diez hombres, a ocho les da asco el pelo en piernas o axilas; los dos restantes seguramente eran extremistas de la izquierda. 

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