El teclado está pintado de rojo sangre, el color ideal para formar un collage con esas fotos. Sólo un psicópata o un genio es capaz de pegar esta clase de fotos en su instrumento de trabajo: el momento exacto en que le vuelan la cabeza a un señor de ojos rasgados, creo que en Camboya; el momento exacto en que Jack Ruby le perfora el estómago a Lee Harvey Oswald; una niña que corre y llora, llora y corre, está en pelotas, está en Vietnam y ?no se ve en la foto, pero se ve en sus ojos? arriba están los aviones norteamericanos, bombardeándola con Napalm en nombre de la democracia, la libertad y todo eso. Al lado de la niña hay una frase en inglés a tono con lo que vemos, Idiots. It's just so painful, y otra que no tiene nada que ver con el resto, pero que alivia, como un recreo en medio de tanta muerte: Siempre te fui fiel, Omar. Y un predicado sin sujeto: Del Pop. Charly García, el dueño del teclado Casio rojo sangre, toca y canta. Con furia.

Por eso vamos, vamos

Pegame como un hombre

Y cogeme como una gran mujer

Estoy lidiando con un alma que no puedo entender

Estoy lidiando con un alma que no puedo

Ni quiero entender

Esta, la noche del 22 de marzo de 2003, no es una noche cualquiera: esta noche, Charly inicia oficialmente la grabación de su nuevo disco. Alquiló los estudios sólo para él por una semana. Está sentado en un sofá de cuerina beige, setentoso y cómodo, del lado de la consola, como a él más le gusta, bien cerca de Marcos Sanz, su ingeniero, más que su ingeniero su brazo derecho en el estudio. Charly conoció a Marcos en 1996, en Madrid, durante la grabación de Say no more, y quedó tan conforme con su trabajo que lo obligó a radicarse en Buenos Aires, pero de eso hablaremos más tarde, porque aquí están pasando miles de cosas por minuto, así que, como dice Marcos, siéntate, empápate y disfrútalo. Si te distraes un segundo, si pestañeas, te lo pierdes, y si estás aquí y te lo pierdes, es una pena, porque muy pocos tienen este privilegio: estás viendo trabajar a un genio. Antes que me olvide: Charly quiere que en este disco toque Keith Richards, pero después hablaremos de eso. No te distraigas. No digas nada. Say no more.

Si vas al baño, apúrate. Él no va al baño. No sólo no va al baño: no sale del estudio. No estira las piernas. Estuve en cuatro de las primeras cinco sesiones de la grabación de este disco. Nueve horas, siete horas, siete horas, siete horas, treinta horas en total y no le quité los ojos de encima y puedo asegurarte que Charly ni fue al baño ni salió del estudio. Graba en cinta analógica, como fueron grabados casi todos los discos que le gustan, como ya casi nadie graba hoy. Toño recibe órdenes de Charly desde la consola. El baterista está en la pecera, tapado por un biombo que apenas deja ver su rostro. Ahora tocalo más rápido, le ordena Charly. Comprimamos el tambor, le dice a Marcos. Está medio muteado, medio apagado, quiero que suene más Ringo, más pleno, les dice a ambos. Pegale en el centro del tambor, le dice Marcos a Toño. El parche está demasiado apretado, no sé lo que pasa, se lamenta Charly. Toño termina la enésima toma y sale de la pecera, en busca de orientación.

·Vos querés un sonido a Ringo, ¿no es cierto?

·Quiero un sonido... que todavía no lo escuché ?se queja Charly?. Ahora tocá el tema de nuevo como la primera vez, como era al principio. Por ahora vamos a dejarlo así.

·Ok.

Kiuje mira al cielorraso como si mirara al cielo y dice No puedo creer que me esté pasando esto. Es la primera vez que el guitarrista graba con Charly: Kiuje, el bajista Carlitos y Toño tenían un trío en su Chile natal, que tocaba exclusivamente covers de García. Charly vio al trío, le encantó, despidió a todos sus músicos excepto a la guitarrista María Gabriela Epumer y convirtió a los chilenos más María Gabriela en su nueva banda. En algún momento de la noche, Kiuje, durísimo, me confesará que, si Charly se lo pidiera, le entregaría a su mujer. Charly se conforma con que Kiuje toque lo que le pide. El guitarrista entra en la pecera y Charly le da instrucciones.

Uno. Empezá con Bang-a-gong, tipo T. Rex. A partir de la segunda vuelta abandonalo a T. Rex. Bien. Bien. Dos. Ahora tocá machazo, como Fogerty. Bien. Tres. Ahora hacelo todo de nuevo, pero sin nada de Bang-a-gong. Bien. Gracias, Kiuje. Ahora voy a grabar algunas guitarras yo. Gabriel, alcanzame la Strato. Gabriel se acerca con la Stratocaster. La Strato tiene pintada la frase "Picasso es un boludo". Ahora voy a hacer una guitarra Richards. Cuatro. Mmm... me salió un mal Richards. Vamos de nuevo, la voy a tocar mucho mejor. Cinco. Va queriendo. Borrá la anterior. Ahora voy a tirar una Hendrix, a ver qué pasa. Nunca toqué con Wah Wah. Seis. Tráiganme la pedalera. Vamos a ver. Está buena. ¿La ves, Marcos?

Hay demasiada gente en los estudios para el gusto de Marcos. Kiuje, Carlitos y Toño, los asistentes Chochi, Masita y Gabriel, que entran y salen todo el tiempo, y yo. Hay Coca Cola, Coca Ina, marihuana, whisky nacional y whisky importado. Las cosas están ahí para usarlas, yo no lo veo mal, lo importante es que nadie olvide que estamos trabajando, me dirá Marcos días después. Charly no se olvida en ningún momento. No hay un huevón más comprometido que él con la música, me dirá Kiuje en chileno básico, y tendrá razón. La primera noche, los chilenos sobreestiman su propia capacidad de ingesta y terminan yéndose a dormir antes de tiempo. Siempre quedamos nosotros dos a esta hora, le dirá Charly a Marcos a las siete de la mañana, pero todavía falta un rato para eso. Marcos dejó su vida en el primer mundo para trabajar con García y se radicó en Buenos Aires. Antes había grabado a U2, a Oasis, a The Fugees... Charly es mucho más creativo que todos ellos, me jura. Por ahí tarda más en encontrar lo que quiere, pero tiene muchas más ideas que los demás. Pero volvamos a la grabación, no nos distraigamos.

Charly sabe cuáles son los tres primeros temas de su disco y los graba en ese orden, enganchados. Dealing. Rehén. Asesíname. El cuarto tiene que cambiar el clima, opina, tiene que ser más bien jodón, venimos muy densos, hasta ahora está buenísimo pero el cuarto tiene que ser otra cosa.

Grabá un Fretless, Carlitos, bien, Uno. Ahora cero Pastorius, una base, bien. Dos. Ahora desafinalo un poquito. Tres. ¿Sabés qué? Los sonidos más graves creo que ya están: Dedicate a un cello. Cuatro. Bien. Ahora pensalo más... Charles Mingus. Cinco. ¿Sabés qué? Menos rapidez. Seis. Ahí, ahí va a andar.

Yo me quiero morir

No aguanto más estar así

Asesíname

Asesíname

·Este tema... ay ...dice Marcos, y le muestra el brazo a Charly. Tiene la piel de gallina, igual que todos los que estamos en el estudio, y eso que García apenas ha grabado las voces de referencia. Como si le hubiera asustado el clima que se generó, pide una guitarra acústica y llama a sus músicos. Tengo uno nuevo que ustedes no conocen, dice, todavía no tengo bien la letra, tengo algo al principio y el estribillo:

Algo está pasando aquí

Lo que es, no lo sé, no lo vi,

Hay un hombre alrededor,

Que me está amenazando

Y no tiene razón

Hey, dónde van

Por qué todos son como mamá

Hey, dónde van

Córranse un pasito para atrás...

·Bueno, muchachos, con lo poco que nos queda de cerebro, vamos a grabar la estructura del tema.

Al cabo de un par de horas de intenso trabajo, la melodía que Charly tocó en la acústica crece hasta convertirse casi casi en una canción nueva. Primero, García graba el demo en teclados, con una voz de referencia que improvisa una letra cualquiera. Con ese punto de partida, lo envía a Toño a la pecera.

·Seguime ...le ordena. Escuchame con atención y hacé todo lo que te diga.

·Ok ...obedece Toño. Charly le dicta la parte de la batería desde el principio hasta el final.

Arrancá tipo Abbey Road, con tontonazos... Ahora basta. Ahora de nuevo. Ahora más lento. Ahora bases. Basta.

Soy un capo, soy un capo, soy un capo, soy un capo, soy un capo, repite Charly eufórico. Quedó buenísimo. Ahora traíganme el Roland que vamos a grabarle un colchonazo. Richards se va a morir cuando escuche este disco.

García- Richards

El concept de este disco es estar con Keith Richards frente a frente, como estoy con vos, él con una guitarra, los dos cantando las canciones que yo hice, él en inglés y yo en castellano. Richards es muy arrabalero y eso es alucinante, y yo también tengo esa cosa tanguera, de ciudad. Ese sería el concepto del disco: de Buenos Aires a Nueva York, con tango, rock 'n' roll y la guerra de fondo.

·¿Hay alguna gestión en marcha para conseguirlo?

·No hay ninguna gestión, porque el único que lo puede conseguir soy yo. Tengo muchas ganas de hacerlo, pero a la vez también estoy muy tentado de sacar rápido este disco. A Richards no lo puede conseguir ni la grabadora ni nadie: yo soy el amigo de Richards. A la grabadora le tendría que pedir a Shakira, a Juanes, a todos esos que cantan en idioma neutro y son un éxito en Miami. Eso sí lo pueden conseguir.

·...

·Humillar a Miami. Esa es la consigna (risas). El idioma neutro me hace más importante, entre tanta gente que se prende en la moda de perder su identidad. Esta revista es colombiana, ¿no?

·Sí.

·Entonces voy a aprovecharla para comunicarme con Andrew (se refiere a Andrew Loog Oldham, el primer manager de los Rolling Stones, que vive actualmente en Bogotá). Andrew: vas a ser el producer de este encuentro, dondequiera que sea, en cualquier lugar del mundo.

23 de marzo. Segunda sesión.

Este es el último disco en cinta del mundo, antes de que nos pongan la bomba. De cualquier manera, ¿qué van a hacer los demás después de esto?, dice Charly, que graba nuevas tomas de la secuencia Dealing-Rehén-Asesíname. Charly, Kiuje, Carlitos y Toño forman un cuarteto de dos guitarras, bajo y batería que graba en vivo en la consola, en dos canales ?como los Beatles en Please, please me?, la base rítmica por uno y las dos guitarras por el otro. Charly decide grabar las voces. No le pongas ningún efecto, Marcos. El efecto 'sin efecto' es tremendo. Carcajadas. Ahora sí, entra en la pecera. Vamos, dice, traigan un whisky, un pucho, un puto... Más carcajadas.

Hey, todo el mundo,

Atiendan al rehén.

Denle sus pastillas

Denle de comer

Chochi entra al estudio y le deja el whisky y el pucho. Charly pide que bajen las luces y graba dos tomas de las tres canciones enganchadas, sin parar. Canta moviendo los brazos, pateando el piso, hiperconcentrado. Después repite Asesíname, en busca del tono dramático que desea. Sale de la pecera exultante.

·¿Y ahora cómo sigue el disco? ?pregunta Marcos.

·No lo tengo claro todavía. Podría seguir algo instrumental, en piano, pero no sé bien ?responde Charly, que pide escuchar la cinta de lo que por ahora se llama ¿Por qué todos son como mamá? y se lanza a improvisar la letra. Dice algo sobre la paranoia, pero se arrepiente y se detiene. No, esta tiene que ser más en joda, el conflicto tiene que ser como que tiene que ir al dentista y no quiere o algo así. Charly me pide que anote. A ver, pregunta, qué puedo hacer para que me lo prohíban, y sin esperar respuesta, me dicta Yo no soy como Gardel, no soy puto y no soy francés, se caga de risa, sigue un rato dictando cosas por el estilo hasta que se cansa y dice bueno, voy a grabar, mientras grabo se me van a ocurrir un montón de cosas. Entra a la pecera, pide que le conecten el teclado Fantom y, sobre la marcha, decide grabar otra cosa. Es un temazo llamado Cretino.

Algún día vas a ver al cretino gritar

Ese día descansaremos en paz

En el solo que Charly improvisa al final muestra toda su sensibilidad de concertista clásico. Ahí, opina Marcos, hay ideas como para cuatro canciones. No exagera. Me voy a las siete de la mañana. Parece estar todo bien.

24 de marzo. ¿Tercera sesión?

No. No hay tercera sesión. Llego al estudio a las 0.30 y el único que está es el sereno. No, hoy no vienen. Ayer hubo quilombo, pero no sé muy bien qué pasó, me informa. Al día siguiente lo llamo a Charly. Está durmiendo. Lo llamo, entonces, a Marcos. Le pregunto qué pasó. Después que te fuiste, se pudrió todo, me cuenta. Charly preguntó por uno de sus asistentes, no estaba, dijo cómo puede ser, soy una estrella, no me atienden, tendría que irme a casa en limousine, me estoy yendo en radiotaxi, se sacó, se fue, suspendió la grabación. Explotó por una cosa ajena al proceso creativo. Fue una pena, porque venía todo genial.

El 25, los asistentes van al estudio a llevarse los 0 instrumentos. El 27, Charly cambia de idea y retoma la grabación.

27 de marzo. Tercera sesión, ahora sí.

Charly llega a la 1 de la mañana, o sea que en realidad la sesión correspondería al 28 de marzo. Cuando llega, los chilenos están tocando un rock 'n' roll frenético. Entra caminando rápido, como si saliera al escenario, saluda a todos con una especie de reverencia y se larga a tocar. La banda y Charly graban en vivo un tema que se llama

Tango de Mónica o algo así. La letra es de Mónica, amiga de Charly, mujer de Andrés Calamaro.

Un bigote de malicia

trabajado a sangre y sal...

Vos sos Dios,

Vos sos Gardel

Vos sos lo más

Pide un joint, se lo llevan, le pide al bajista que lo mire cuando están tocando, le pide a Kiuje que des-distorsione su guitarra, le saca la lengua a Nora y le indica con un gesto que entre a la pecera a fotografiarlo. Nora entra. Charly gesticula para ella mientras toca. Después le pide a la banda que improvise con él el mismo tema, pero en ritmo de bossa nova, como si supiéramos tocar. Luego se le ocurre un efecto increíble para una parte de la batería, Toño y Marcos la graban tal cual él les ordenó, queda formidable y Charly me prohíbe revelar el truco. Después graba los teclados y la voz de referencia de un tema bien festivo, todavía sin nombre, y pide que los que estamos afuera entremos a la pecera para grabar un clapping. Si el tema llega a entrar en el disco, podré decir, orgulloso, que participé con mis aplausos.

Se supone que esto es todo por ahora, porque al día siguiente termina la reserva y el viernes 28, Charly toca como invitado en un show de Gustavo Cerati. Se supone, pero el sábado 29, Charly decide recuperar uno de los días perdidos y el estudio está libre. Me entero demasiado tarde y me pierdo la sesión. El sábado 5 de abril, a Charly se le ocurre grabar. Sus asistentes, entonces, emprenden una búsqueda desesperada: los principales estudios de Buenos Aires están reservados o cerrados. Consiguen uno, pequeño, modesto. No importa. Es un estudio y Charly quiere grabar.

Sábado 5 de abril. Quinta sesión

Esas dos chicas que se acarician acurrucadas en un sillón me ponen, lo reconozco, un poco nervioso. Sobre todo la de pelo colorado. La otra, la punkita de rulos, es más simpática que linda. Una confiesa 19 años; la otra, 18, aunque las dos aparentan menos. Se encontraron por la calle, después de varios meses sin verse. La simetría entre ambas es curiosa: esta tarde, las dos se pelearon con sus respectivos novios, cada uno de los cuales se llama Facundo. Las dos están levemente melancólicas por sus rupturas y la música de Charly les revuelve la herida. Ahora García toca un tema de los Beatles que conoce muy poca gente: World without love, un McCartney auténtico que no fue grabado por Los Beatles sino por Peter y Gordon, un dúo que supo tener Peter Asher, hermano de Jane Asher, alguna vez novia de Paul.

El acontecimiento es desmesurado para la sede en la cual se produce. Charly García está grabando un tema de los Beatles en un estudio tan, pero tan malo que ni siquiera funciona el tollback. A las tres o cuatro tomas se cansa de gritarle en vano a Marcos, que no lo escucha, y se pasa de su lado, en la consola, como casi siempre. El estudio fue elegido de urgencia. Este no. Marcos hace lo que puede con los medios disponibles: se filtran soplidos que no logra evitar. No te preocupes, total esta no es una grabación muy en serio, lo anima Charly. El retorno que tiene Marcos es pésimo: los bafles saturan apenas sube un poco el volumen. El técnico del estudio tarda horrores en conectar y desconectar cada cosa que Charly le pide, una pesadilla para García, que requiere técnicos tan veloces como los que cambian los neumáticos de los Fórmula 1. Este estudio está buenísimo, ironiza Charly, es el único que está cerca de mi casa. Está todo mal menos la inspiración de Charly, que graba el tema de Paul varias veces, y le agrega teclados, y le agrega guitarras y se entusiasma. Harrison decía que hay que evitar la tristeza porque enferma, me cuenta, pero yo creo que, en dosis pequeñas, no está mal. A mí este tipo de canciones me acercan a un estado que tiene que ver con la noche, con la soledad, y yo disfruto de eso.

A las siete de la mañana, Charly decide grabar una nueva versión de Loco, ¿no te sobra una moneda?, un rock 'n' roll que compuso a mediados de los 70. Herbie Hancock, anuncia, y toca un teclado alucinante, con una extensa improvisación en plan jazz rock a la Herbie Hancock. Lo miro al técnico del estudio, tan asombrado como yo por lo que escucha. Cuando termina, tengo la sensación de que ya escuché todo lo que tenía que escuchar. Me despido de Charly y de las chicas, pero Charly pide la Strato y apenas arranca decido quedarme un rato más. Ahora graba una guitarra en plan Frank Zappa (¿Escuchaste el disco Hot rats?). Tremendo. Vuelvo a despedirme. Salgo a la calle y el sol me enceguece. Tengo una resaca espantosa. Me pregunto dónde estará Keith Richards en este momento. Si alguien lo ve, por favor dígale que se comunique con Charly García. Y si no, no importa, igual está todo más que bien.

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