Uno nunca se pregunta de dónde vino ese pescado que se está comiendo en un restaurante de moda. No piensa en cuánto tuvo que viajar una carta para llegar a sus manos. Menos aún, dónde terminará algún desecho médico como un miembro amputado ni de quién fue ese órgano que le trasplantaron a un ser querido. Tampoco sabe el destino del cheque que acaba de consignar. Cinco crónicas de seguimiento que nos muestran ese camino tortuoso que un pez, una carta, un miembro amputado, una córnea trasplantada, un cheque y cinco cronistas debieron seguir hasta el final.

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