En los western el barman suele ser un pendejo cuyo papel se limita a servir interminables whiskies dobles a los ásperos pistoleros que entran al saloon. A veces oficia como consejero de las putas e incluso como informante de los bandidos pero jamás tiene el respeto de nadie y casi siempre, a pesar de estar en medio de las más terribles balaceras, resulta ileso. Sin embargo, después de hacer de barman en cuatro sitios diferentes de Bogotá, creo que más que un pendejo el barman es un oscuro y anónimo superhéroe de la rumba. ¿Por qué superhéroe? Vive dentro de una galaxia llamada bar y su misión es hacer que todo salga bien en esa galaxia. Tiene doble personalidad: la del anónimo hombre común que sufre cuando llegan las cuentas de servicios y la del popular, eficiente y siempre amable barman. Con sus poderes puede preparar desde el trago perfecto hasta revivir a los clientes que han bebido demasiados tragos perfectos. Como buen superhéroe habla con todas las chicas pero no se queda con ninguna y aunque escucha los líos de cada cliente jamás habla de los suyos. Lo que sigue son algunas escenas de mi viaje al ignorado mundo del barman.



DANUBIO AZUL (show-bar)

Jueves - 6: 30 p.m.

Avenida Caracas con 60

Hace 15 minutos que llegamos, después de atravesar en un tortuoso colectivo media ciudad. Víctor, quien me ha introducido al Danubio Azul, es bajo y rechoncho y tiene las ojeras más grandes que un mapache.

?No sabía que el sur era tan lejos.

En mi afán profesional lo convencí de que me dejara partir desde su casa y hacer la ruta que le toca a él diariamente desde hace ocho años (menos los martes que es su día libre).

?Lo peor es el regreso ?dice mientras me enseña a pulir la barra?. Al principio me atracaban hasta dos veces por semana.

El Danubio Azul es un galpón enorme al que se llega luego de atravesar un largo, angosto y oscuro pasadizo. Hay unas ochenta mesas alineadas en forma perfecta como piezas de ajedrez antes de la batalla. La primera hilera empieza a seis metros de la barra, esos seis metros son la pista de baile. Víctor asegura, y el eco de su voz retumba en el solitario galpón, que en pocas horas no cabrá un alma allí. Dos chicos se mueven entre las mesas poniendo todo a punto, las chicas están arreglándose en el baño. Uno de los chicos le pide a Víctor poner música pero éste dice que antes de las siete no suelta el primer vallenato. La camisa roja, cortesía de Víctor, me queda corta. Todavía no he aceptado ponerme el corbatín verde. Le digo que hasta

para un superhéroe es demasiado ese corbatín.

?Uno se acostumbra al disfraz ?dice con su voz gangosa y su acento guajiro que, después de treinta y nueve años en Bogotá, permanece incólume?. Más incómodo debe ser el del Hombre Araña. A todos esos superhéroes les gusta que la ropa les apriete el culo, son como raros, ¿no?

Los chicos celebran con risas el comentario de Víctor. Un hombre entra al bar y se sienta en la barra, allí permanece en silencio hasta que el reloj marca las siete y empieza la dictadura del vallenato.



CAFÉ CINEMA (musicantro)

Viernes - 9:37 p.m.

Avenida Séptima con 24

Hugo se instala frente al estéreo y pone a navegar a los poetas de Café Cinema por el aburrido océano de la nueva trova, que ya no es nueva y nunca ha sido trova.

?Pero Silvio es un trovador duro, Efra.

?Tan duro como el heavy metal boyacense.

En mi papel de barman debo soportar los embates de un poeta que en la barra trata de seducir a una

rubia añeja con su última producción.

?Escucha éste ?dice el poeta?: Más allá de la montaña hay otro invierno y allí los copos de nieve caen interminables.

?¡Es lindo! ?dice la rubia?. Hasta puedo sentir los

copitos de nieve cayendo.

?Yo hasta puedo verlos ?digo sacudiendo de la barra la

interminable pila de caspa dejada por el poeta. Sobre su sempiterno gabán negro los ?copitos? no dejan de caer.

El poeta me observa desde las alturas de su genio y le propone a la rubia ir a una mesa. Ella acepta encantada. El puesto del poeta es ocupado al instante por otro poeta y entretanto millones de poetas esperan su oportunidad de sentarse a fastidiar al barman. La obsesión de este poeta son las drogas naturales. Me habla de su viaje al Putumayo y yo quisiera mandarlo a la putami... Y así, entre la lánguida y exasperante voz de Silvio y los versos que celebran los honguitos celestiales, se escurren las horas.

HAWAI 5 CERO (aguardiente a la lata)

Miércoles - 8:23 p.m

Calle 30 Sur con 18

El bar está en un segundo piso, abajo hay un taller de mecánica que todavía está abierto. La gente del taller me observa suspicaz mientras subo las escaleras. Arriba me abre Francis, un gay gordo vestido con falda hawaiana y camiseta amarilla que es el barman oficial de Hawai 5 Cero.

?No quiero fotos ?dice con una voz aflautada?. Acepté la cosa porque Barry es muy especial conmigo y bla, bla, bla...

Barry fue quien convenció a Francis de que me dejara hacer de barman en Hawai 5 Cero. Barry no se llama Barry, es su nombre clave. Usar nombres falsos es muy común en los bares gays, aparte de proteger la identidad aumenta la fantasía. Las putas y muchos otros habitantes de la noche también lo hacen. Barry es poeta y aspirante a actor famoso, me dijo que una crónica sobre el oficio de barman no sería completa sin un bar gay. Hawai 5 Cero es apenas un salón grande con un solo baño, en el centro hay un bohío de madera con techo de palmas, un círculo de arena de playa, más o menos de dos metros de ancho,

rodea el bohío. Las paredes son blancas y en la de atrás alguien pintó un enorme sol y bajo éste varias palmeras con un rabioso mar de fondo. Entramos al bohío y Francis me explica la mecánica del bar. Mientras habla hace sonar lo último de Los Tupamaros (sin duda el peor esperpento musical que existe) y trata de mover sus enormes caderas. Sus pies serían la envidia de un elefante. Las mesas también están puestas en círculo alrededor de la arena. Los primeros clientes empiezan a entrar. La mayoría usa texanas (de fabricación paisa), jeans apretados de bota angosta, camisetas de algodón dos o tres tallas menores que la indicada y suficiente gel para que el peinado resista la brisa marina y hasta un huracán. La carta de tragos se divide en tres tipos de aguardiente y dos marcas de cerveza. Francis me pasa una camiseta amarilla y un collar de flores. Después de lavar una tanda de vasos arranco con las preguntas:

?¿Cuál es el sueño de un barman?

Francis arruga el entrecejo y se lo piensa un poco.

?Ser dueños de un bar, creo que todo barman sueña con eso.

?¿De dónde sacan la arena?

?Nos la traen de San Andrés ?dice con orgullo?. En

ninguna otra parte del país es tan blanca.

?¿Y cada cuánto la cambian?

?Depende...?se queda mirando a un cliente que entra. Este se dirige a la barra, es un hombretón de acento boyacense que saluda a Francis de beso en la mejilla y luego

sigue camino hacia el baño?. Puede durar hasta dos meses pero cuando hay revolcadas...

?¿Revolcadas?

?Como habrás visto, aquí vienen muchos vaqueros.

?¿Y dónde están los caballos?



THE PUB (cerveza de Irlanda)

Sábado - 5:34 p.m

Zona T

Alejo, mi entrenador en The Pub, es un tipo tranquilo que ama su trabajo. Para él está claro que un barman debe ser una mezcla de sicólogo y doctora corazón. Mi teoría de que en todo barman hay un superhéroe

(pero sin la ropa apretada) le suena bien.

?Paso hasta 16 horas diarias aquí pero nadie sabe de

verdad quién soy.

El espacio que hay entre la barra y la pared con espejos de The Pub es de un metro de ancho por seis de largo. Aparte de Alejo, que es el capitán de la estrecha nave, hay tres personas más: dos asistentes y la cajera. Ellos deben moverse, y lo hacen de manera veloz y coordinada para que los clientes sonrían felices. Dentro de la barra está el estéreo. La música en The Pub va de los festivos o melancólicos ritmos celtas al rock clásico y contemporáneo. Aparte de poner la música, conversar y servir de confidente y consejero, Alejo debe llenar jarras y jarras de oscura cerveza irlandesa cuya intratable espuma podría destrozarle los nervios al mismo Job. Después de varios intentos fallidos opto por dedicarme a la mansa espuma de la cerveza rubia. Alejo me cuenta que en una noche pueden servir mil doscientas cervezas y lavar vasos y jarras una y otra vez hasta completar ochocientos, las entradas al baño llegan a más de seiscientas y él puede conversar con cien personas y escuchar historias increíbles de amor y dolor que alcanzarían para un siglo de telenovelas.

También hay historias graciosas y hasta de espías.

?Algunos repiten la misma historia semana tras semana ?dice Alejo mientras prepara un bloody mary?. No necesito escucharlos porque ya las aprendí de memoria pero siempre aparece alguien con algo nuevo.

A medida que oscurece la tarde el bar se va llenando hasta que el espacio fuera de la barra resulta tan estrecho como dentro. Alejo y sus asistentes se mueven de un lado a otro como peces en un estanque, yo trato de coger el ritmo y sentirme como uno más pero el detestable sonido de una jarra rota me pone en evidencia.

?Estás bautizado ?dice un compresivo Alejo?.



En los ochenta Tom Cruise interpretó a un barman joven y soñador en la exitosa película Coctel. El argumento era simple: joven pobre y bello quiere llegar lejos, quiere alcanzar el sueño americano. Cruise, como Francis y los millones de barman que existen a lo largo y ancho de este mundo de borrachos, quería abrir su propio negocio y como se trataba de una película gringa al final Cruise no solo consigue comprar el bar, sino que se casa con la rubia rica, etc. Para un barman real, en un país

demasiado real como el nuestro, el asunto es más complicado. Muchos no consiguen siquiera pagar a tiempo el arriendo. El sueldo de un barman en Colombia oscila entre $15.000 a $30.000 por noche. En los bares del norte el barman debe tener buena pinta, sonrisa de comercial de dentífrico y hablar al menos inglés. Yendo hacia el sur las exigencias bajan y unos dientes sucios no desentonan, la única exigencia que se le hace a un barman en estas

latitudes es conocer a fondo la jerga de los buseteros.



DANUBIO AZUL (show-bar)

Jueves - 1: 30 a.m.

La entrada de mujeres que no sean coperas está prohibida en el Danubio Azul. La razón de esto, según Víctor, es que para una prostituta nada resulta más humillante que ser observada en plena labor por una mujer que no pertenece a su gremio. Víctor dice que otro código entre coperas es no acostarse jamás con un compañero de trabajo. Algunas de las coperas son gordas y feas y no puedo imaginar que consigan cliente pero Víctor me aclara que un buen putañero sabe que una gorda fea suele estar menos trajinada que una linda flaca y eso da muchos puntos. Dos tipos gordos, que parecen vestidos por una versión barata del diseñador oficial de Celia Cruz, llegan a la barra y empiezan a discutir su cuenta con Víctor. Este

trata de explicarles pero los tipos son cada vez más agresivos. Uno me señala y le pregunta a su hermano, Don Cerdito, si me estoy riendo. Aprieto los labios hasta lograr mi expresión más seria pero Tío Marrano insiste y Don Cerdito deja de mirar a Víctor y clava sus estrechos ojos en mí.

?¿De qué te ríes, huevón?

Don Cerdito me ha agarrado del corbatín verde (que finalmente Víctor me convenció de usar) y casi restriega su cara contra la mía. Su aliento me arrastra por un vertiginoso tour que incluye el Palacio del Colesterol, tres botellas de aguardiente y la entrepierna de una puta callejera. Me muerdo la lengua hasta obtener una lágrima.

?¡Mira! ?grita Tío Marrano?. Hasta lágrimas le salen de reírse.

Como puedo me zafo de Don Cerdito y éste se aparta de la barra y saca una enorme pistola. El oscuro hueco del cañón borra el resto del bar. Víctor me aparta y habla con Don Cerdito, lo pone al tanto de lo importante que son ellos y lo estúpidos que hemos sido nosotros. Tan estúpidos que ni una cuenta sabemos hacer bien. Don Cerdito insiste en matarme y le dice a Víctor que se aparte. Víctor no se mueve un ápice.

?No se dañen la noche con éste ?dice Víctor?. Es un pobre maricón, no es nadie al lado de ustedes.

?Es verdad, Teodoro ?gruñe Tío Marrano?. Es un maricón, ¡no es nadie!

?¡No eres nadie! ?grita a su vez Don Cerdito y ríe?.

?¡Menos que la mierda! ?replica Tío Marrano recordando seguro su alimento básico?.

Cansado de ser nadie y un poco menos que eso, me asomo por encima del hombro de Víctor y trato de explicarle a la pareja de porcinos quién demonios soy. Al instante se apaga la música, se encienden las luces y el silencio se cierra en torno a nosotros como la cuerda en el cuello del condenado...

CAFÉ CINEMA (musicantro)

Viernes - 12:37 a.m.

Hugo cabecea bajo el antierótico seseo de Mercedes Sosa; a ésta le sigue la destemplada y tardía perorata de Facundo Cabral y remata la tanda de Alberto Cortez, cuyo talento como vendedor de aspiradoras se desperdicia en letanías que algunos despistados confunden con canciones. Los poetas vienen a la barra a reclamar cervezas al clima y canelazos, todos con el mismo gabán lleno de blancos e inmaculados ?copitos?. Uno ha cogido mal la borrachera y está insultando a la rubia añeja, el poeta de la rubia sale en su defensa y la discusión empieza a subir de tono. En mi calidad de barman (¿superhéroe?), Hugo me encomienda la misión de aplacar los ánimos. Salgo de mis dos metros cuadrados y doy tres zancadas hasta los poetas. La rubia fuma y los observa. El poeta de la rubia es alto y el otro gordo. El poeta alto le dice al poeta gordo que Neruda es mejor que Huidobro y Borges. El poeta gordo dice que Borges era un ciego fascista y Huidobro un chileno hijueputa. El poeta alto

contraataca diciendo que Neruda es un mamerto gordo y cobarde.

?Corolla es mejor que todos ?digo a mi vez?.

?¿Y tú qué sabes de poesía?

?¿Han leído a Corolla?

Se miran entre sí y responden al tiempo.

?¿A Corolla? Tengo sus obras completas.

?¿Cómo se llama su primer libro?

Se miran entre sí y el poeta alto, mirando al poeta gordo, dice:

?No voy a pasar la noche discutiendo de poesía con un barman...

?Te invito a una cerveza ?dice el poeta gordo y hace que el poeta alto lo siga hasta su mesa. La rubia añeja se queda sola y la invito a hacerme compañía en la barra?.

?¿Quién es Corolla? ?pregunta la rubia?.

?No sé, creo que un modelo de carro...



HAWAI 5 CERO (aguardiente a la lata)

Miércoles - 1:23 a.m.

La música norteña enciende los ánimos y los vaqueros vienen a la arena y empiezan a saltar, unos hacen de jinetes y otros de caballos pero todos, caballos y jinetes, gritan por igual. Algunos caballos logran derribar a sus jinetes y entonces los papeles se cambian, la blanca arena se va poniendo oscura. Un vaquero llega a la barra y me pregunta quién soy.

?El nuevo barman ?digo?.

?¿Puedo contarte algo?

?Claro, soy el barman.

El vaquero empieza a llorar.

?Ese maldito ?dice entre sollozos?. Ese maldito...

?¿Qué pasa con ese maldito?

Deja de llorar y me mira con rabia.

?¿Por qué lo llamas maldito?

?¿Yo? Fue usted quien usó esa palabra.

?¡Francis! ?grita con la cara roja de ira?.¡Francis!

La gorda baja de la barra y atiende al vaquero.

?¿Qué te pasa, Robby?

?Este idiota dice que Giorgi es un maldito.

Francis me jala del brazo y me lleva a un ángulo de la barra.

?Tienes que salir rápido.

?Te juro que no he...

?¿Quieres que esa loca se ponga más histérica? ?niego con la cabeza?. Mientras lo distraigo recoge tus cosas y vete.

?¡Lo llamó maldito! ?sigue gritando el vaquero?.

Francis va hasta la barra y le habla en un tono dulce. Cinco minutos después estoy afuera. El sector es oscuro y hay sombras moviéndose de un lado a otro. Mi corazón late aprisa, siento que aquel tum-tum puede |escucharse en un kilómetro a la redonda. Corro por las

calles oscuras en busca de un taxi.



THE PUB (cerveza de Irlanda)

Sábado - 10:34 p.m

En la barra están sentados tres marines negros, un pelirrojo irlandés, una pareja de ingleses y un alemán. Alejo les hace chistes en inglés y todos asienten y sonríen. Sobre la barra hay un frasco grande que alguna vez estuvo lleno de dulces y ahora sirve de recipiente para las propinas. El bar tiene capacidad para ciento cincuenta personas que se reparten entre la terraza, la barra y dos confortables salas. El ritmo es frenético, detrás de la barra se suda pero jamás se pierde la sonrisa. Le pregunto a Alejo si ha tenido líos con algún cliente.

?Solo dos veces en el año que llevo ?dice Alejo?. No pasó a mayores, la gente que viene es muy culta.

Tres chicas atienden las mesas. Los clientes entran y dejan sus chaquetas en un perchero que está frente a la barra, las chaquetas tienen estilos diversos pero todas son de marca, el cabello de los clientes resplandece bajo la luz y el frasco de las propinas se llena poco a poco. Le agradezco a Alejo su ayuda y me despido de todos, me piden conservar la camiseta negra que distingue a los empleados de The Pub, los de la barra también me despiden entre risas y golpes en el hombro como si acabara de hacer la cesta que define el partido.



¿Por qué la gente confía sus cosas al barman? Quizá porque éste no cuenta, es solo un reflejo para bebedores solitarios. El cliente cuenta su historia mientras bebe y luego sigue su camino, sabe que la historia de otro cliente borrará la suya así como una noticia de farándula borra la terrible noticia de guerra. Porque de eso trata la vida: de imágenes que se aplastan una tras otra y palabras que apagan otras palabras. Algunos clientes no quieren conversar sino pegarle al barman, el escritor Charles Bukowski era uno de estos y la película Barfly (escrita por él y dirigida por Barbet Schroeder) describe bien su práctica. Barfly traduce algo como Mosca de bar pero

alguien, un genio seguro, decidió llamarla en español Mariposas de la noche. Una mosca de bar es el clásico borracho que se planta en una barra a esquilmar tragos y dañarle el rato al barman de turno. En general el barman es un tipo tranquilo y paciente que odia las armas pero sabe por experiencia que un buen bate de béisbol nunca está de más.



DANUBIO AZUL (show-bar)

Jueves - 2:05 a.m.

...Antes que Don Cerdito pueda decir o hacer algo, Víctor me empuja contra la pared y me acuella. Trato de zafarme y él se abraza a mí y rodamos por el piso.

?Esos hijueputas no saben quién soy...

Víctor me tapa la boca y me habla en voz baja:

?¿Qué prefieres? ¿Ser un nadie vivo o un alguien muerto?

Don Cerdito se asoma en la barra y Víctor

empieza a insultarme y finge darme feroces golpes.

?Son unos maricones ?dice Tío Marrano?.

?Vámonos de esta mierda ?dice Don Cerdito?.

Un minuto después las luces se apagan y la música regresa. Una de las meseras se acerca, tiene el maquillaje corrido y casi no puede sostenerse en pie.

?Te dieron el bautizo, ¿eh?

?Estoy harto de esta mierda ?digo con el corbatín en la mano?.

?Todos decimos eso la primera noche ?replica la mesera?.

?Esos pueden regresar ?dice Víctor y me pasa dos billetes de cinco mil?. Coge un taxi y mañana hablamos.

?¿Y tú?

?¿Yo? Yo soy un superhéroe, ¿lo olvidaste?



CAFÉ CINEMA (musicantro)

Viernes - 3:19 a.m

El último poeta sale. Hugo cierra y se sienta en la barra. Destapo dos cervezas y apago la música. Hugo es el dueño del bar, un amigo de años que conoce a fondo el oficio de barman. Por eso le pregunto qué es un barman.

?Un barman es alguien que se adapta, que toma la forma del ambiente en que trabaja. Si el bar es para clientes aburridos el barman debe estar a la altura. El buen barman no se esfuerza en cambiar a sus clientes, los deja ser.

Terminamos las cervezas y salimos. Mientras atravesamos el Parque de la Independencia pienso en Víctor y en todos aquellos que dejan buena parte de su vida tras la barra de un bar. El barman, como Batman, es una criatura de la noche, como Batman tiene una identidad secreta y un uniforme que lo distingue del resto. Su trabajo, como el de Batman, es estar al servicio de los demás y para ello igual que Batman no tiene superpoderes sino habilidades. La diferencia es que Batman regresa a casa en batimóvil y no en un apretado colectivo.

?¿En qué piensas? ?pregunta Hugo dándome un golpecito en la espalda?.

?¿Recuerdas a la rubia?

?Se llama Ana ?dice Hugo malicioso?. ¿Te interesa?

?¿Sabes dónde vive?

?No, ¿por qué?

?Me dijo que hoy iba a matarse.

?Se nota que no eres un verdadero barman.

?Hablaba en serio, estoy seguro.

?Sé que lo dijo en serio ?replica Hugo?. Me lo ha dicho por siete años, la primera vez hasta la seguí a su casa pero... ¿Sabes cuánta gente le dice a un barman que piensa

suicidarse? Ni un superhéroe podría seguirlos a todos.

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