¿Dónde duermen los niños?

¿Dónde duermen los niños?

James Mollison, fotógrafo keniano que creció en Inglaterra, retrató cuartos de niños de todas las condiciones sociales en 14 países para mostrar la diversidad económica del planeta. SoHo reproduce estas imágenes que condensan al mundo.


El cuarto de mi infancia era pequeño con cornisas inclinadas. La casa quedaba en Oxford y era alta. Fue donde dormí entre los 5 y 19 años. Primero, estuvo decorado con animales hechos de madera de Kenya (lugar donde nací) y un oso de peluche fabricado por mi mamá. Gradualmente, volví ese cuarto mío; el contenido cambiante reflejaba mi identidad, mis intereses y mis aspiraciones, mientras evolucionaban a lo largo de mi niñez. Algunos de los personajes más importantes de mi cuarto incluían figuras de acción que había comprado en una miscelánea (a 10 peniques cada una, me acuerdo): un carro de Batman, por el cual supliqué a unos amigos de mis papás, y Mumsie y Diddle-Dash, dos ratones a los que les construí con cajas de frutas un área de juego de varios pisos. A los 9 años me dieron la responsabilidad de escoger un nuevo tapete. Escogí uno de nailon rojo de rayas negras y blancas, del cual estuve muy orgulloso en el momento, pero que fue motivo de vergüenza cuando era un adolescente. Cuando tenía 10 años, estaba obsesionado con Top of the Pops (programa musical de la época), y usaba las hojas de la revista Smash Hits para decorar mi alcoba. Inicialmente, le dediqué una de las paredes a Duran Duran y otra a Madonna. Estas fueron sustituidas por afiches del ejército, después por imágenes de surfistas, Jimi Hendrix y los Rolling Stones; finalmente —antes de irme a la universidad—, por afiches de la escena rave (de la fiesta electrónica). Mi cuarto era mi reino personal.

En 2004, Fabrica, el centro de investigación de Benetton, me pidió que propusiera una idea para involucrarse con los derechos de los niños, y de inmediato pensé en mi cuarto, sobre lo significativo que había sido durante mi infancia y cómo reflejaba lo que tenía y quién era. Se me ocurrió que una forma de abordar algunas de las situaciones complejas y asuntos sociales sería mirando los cuartos de niños provenientes de todo tipo de circunstancias. Desde el principio, no quería que este proyecto fuera solo de pequeños “necesitados” en el mundo en vías de desarrollo, más bien algo incluyente, sobre niños que se enfrentan a todo tipo de situaciones. Me pareció que tenía sentido fotografiar a los chicos también, pero apartados de sus cuartos, usando un fondo neutro. Mi idea era que las fotos de los cuartos contuvieran las circunstancias materiales y culturales, con los detalles que inevitablemente marcan a la gente, mientras que ellos aparecerían en los retratos como individuos, como iguales… solo como niños.

Para empezar, le puse al proyecto Cuartos, pero rápidamente me di cuenta de que mi propia experiencia de tener una alcoba no es algo que concuerde con la de muchos niños. Millones de familias alrededor del mundo duermen juntas en un solo cuarto, y millones de niños duermen en espacios convenientes en vez de un espacio que puedan de alguna manera llamar suyo. Llegué a apreciar lo afortunado que había sido por haber tenido mi propio reino para dormir y crecer.
Para mí, el proyecto se convirtió en un vehículo para pensar en cuestiones como la pobreza y la riqueza, las relaciones de los niños con las posesiones personales y el poder que ellos tienen —o la misma falta de este— para tomar decisiones frente a su vida. Pero esto no es una campaña. No hay nada científico sobre la selección de los niños que aquí aparecen: viajé a donde pude, con frecuencia de la mano de otros proyectos, y muchas de las fotos que tomé resultaron de encuentros fortuitos, de seguir mi olfato como fotógrafo. No estoy calificado para dar conferencias sobre la situación de la infancia actual o sobre el futuro de los derechos de los niños. Aunque sí me he apoyado en la fundación Save the Children de Italia, no hay ninguna intención en el libro más allá de plasmar mi propio viaje y curiosidad además de compartir en fotos y palabras las historias que me parecieron interesantes o que me conmovieron.

Al fin y al cabo, espero que las imágenes y las historias les hablen a los niños. Así es, para que los afortunados (como yo) aprecien lo que tienen. Pero más allá de eso, espero que este proyecto ayude a pensar en las desigualdades existentes entre las sociedades del mundo y quizá las personas empiecen a descifrar cómo, en sus propias vidas, quieran actuar frente a esto.

JUAN DAVID
Medellín, Colombia

INDIRA
Katmandú, Nepal

HARRISON
Nueva Jersey, Estados Unidos

JOEY
Kentucky, Estados Unidos

HANG
Beijin, China

ROATHY
Phnom Penh, Camboya

KAYA
Tokio, Japón

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