La oficina de Jorge Cortés está llena de trofeos de todos los tamaños. Lo escogimos a él para que nos diera una mano con este artículo por su trayectoria: es uno de los 'duros' en el tema de los carros. Necesitamos que nos certifique que el Twingo verde, modelo 2001, con poco más de 17.000 kilómetros que vamos a utilizar para este reportaje está en perfectas condiciones. Después de tener una extensa y útil conversación sobre carros (con ilustraciones de enciclopedia y todo) y de acordar qué es lo que vamos a hacerle al Twingo para que genere algún ruido que nos sirva de pretexto en los talleres, Jorge se monta en el carro conmigo y lo maneja durante unas cinco o seis cuadras. Me consta que no le suena nada hasta el momento. Luego se baja, llama a dos mecánicos para que lo revisen y él personalmente va examinando que cada una de sus partes esté en buenas condiciones.

El aval de Jorge Cortés Después de haber hecho tres semestres de Ingeniería Mecánica en Los Andes, Jorge obtuvo un título en Oxford University en Mechanical with Automobile and Production Engineering. Además hizo un curso en la Escuela de pilotos Jim Rousell, en Inglaterra, y más adelante un curso de mecánica especializada de Porsche en Alemania. De ahí en adelante ha logrado más de cincuenta reconocimientos en el campo deportivo como corredor de carros. El cuatro veces campeón nacional de automovilismo y dos veces campeón nacional de rallies ha sido codirector de la Escuela de Pilotos Esso, presidente de Autódromos S.A., y ha formado parte de los comités directivos del Club Las Tortugas y de la Copa Chevrolet Sprint, entre otros. Como si fuera poco, ha sido importador de repuestos y accesorios, gerente de repuestos y servicios del Concesionario Colmotores y de Turbo Carrera Ltda. Porsche. Ha colaborado en el tema automovilístico para varios medios de comunicación, como Diners y los diarios El Tiempo y El País. Actualmente es socio de BMW Jorge Cortés y Cía., concesionario de servicio de Autogermana S.A.
"Está perfecto ?dice mientras va destornillando cada una de las bujías y las mira con una lupa?. Habría que sincronizarlo dentro de unos 3.000 kilómetros (casi dos meses) y cambiarle las pastillas pero, por ahora, repito, está perfecto. Lo que vamos a hacer es bajarle este palito a una de las bujías ?me explica como si hablara a un niño chiquito mientras señala el electrodo?, para que trabaje solo con tres bujías y entonces el pistón del motor empiece a moverse irregularmente, generando un cascabeleo. ¿Me entiendes?". Claro, le entiendo después de la hora y media de clase que me dio en su oficina. Si no, no le entendería ni cinco. Jorge coge la bujía y le da unos golpecitos secos contra la pared. Se la pone de nuevo, nos montamos, oímos el cascabeleo y finalmente me da un certificado de que el carro está bien. El arreglo de esa bujía no tendría por qué costar más de $15.000 (en caso de que la cambiaran). Sin embargo, casi siempre se acostumbra a cambiar las cuatro bujías al tiempo.

Ahora me toca escoger unos diez o doce talleres para visitar. Llamo a un experto en el tema, pero no le explico para qué es. Solo le pido que me dé una lista de los más prestigiosos talleres que él conozca. De ahí saco unos cuantos. Los otros los escojo al azar de las páginas amarillas, donde figuran más de quinientos noventa nombres. Tengo que tener entre mi lista un par de talleres autorizados. Listo, ya están. Me monto en el carro y ensayo con juicio mi libreto de la típica mujer que no entiende nada de carros. No es muy difícil, aunque después de esta experiencia, comparada con otras, soy P.H.D. en mecánica.

Llego a mi primer destino: el taller se llama Camek Kia Motors y está ubicado en la Av. 81 (que también es la calle 78) con carrera 43 (abajito de la 30, por donde hay varios talleres). "Es que este carro tiene un ruido como raro y quiero que me lo revisen para arreglarle todo lo que tenga mal", digo poniendo cara de ingenua. "Claro, con mucho gusto. Venga yo me subo con usted y miramos qué es lo que tiene", me dice Adolfo, uno de los mecánicos, que se sienta al volante y lo empaca con plástico adherente para no untarlo de grasa. Andamos media cuadra y me dice con seriedad: "Eso es cascabeleo, eso todos los Twingo tienen ese defecto porque trabajan muy económicamente. Si el otro día vino la señorita Lina Marulanda y el mismo problema. Yo le ensayo otras bujías, pero si no es eso, pues ya es del computador". Nos bajamos y pido una cotización. El dueño es superamable. Lo abre, mira las bujías y da su veredicto: "Hay que cambiar todas las bujías, el filtro de gasolina, el filtro de aire y hay que poner a punto el motor. Eso te sale en unos $175.000". Me entregan la cotización y sigo mi camino.

Ahora estoy en el taller CKB, donde también me atiende el dueño, José Luis Grajales, de unos treinta y pico de años, muy amable y decente. Se monta conmigo, maneja dos cuadras y me dice: "Todos los Twingo tienen ese problema (segunda vez que oigo esa frase). Habría que sincronizarlo, calibrar válvulas, cambiar bujías, filtros y aceite. Además hacerle un cambio de instalación de alta y limpiar el cuerpo mariposa. Todo eso te valdría unos $240.000". Volvemos al taller, pero él no abre el capó para nada. Se despide y me avisa que la cotización será enviada por fax. No ha estado tan mal hasta ahora. Ambos coinciden en que hay que cambiar bujías y de paso una que otra cosita, como los filtros y el aceite. Y seguramente es lo mismo que cuando dos médicos disienten entre operar a un paciente o no: es difícil asegurar que uno está equivocado y el otro no. Sin embargo, Jorge Cortés afirma que lo único que habría que hacer es arreglar esa bujía o cambiarla y ya está.

Mi tercer destino es un taller de más bajo perfil, ubicado en la calle 76 con 27. Su dueño es Carlos Gutiérrez y así se llama el taller. En la tarjeta que me da

Gutiérrez en persona resalta el lema de "honorabilidad y cumplimiento". Es un señor de unos sesenta años, bastante moreno y con una bata blanca con rojo untada de grasa por todas partes. Don Carlos llama a Gregorio, un joven humilde de overol azul que primero abre el capó y usa un aparato raro (una pistola de tiempo) para medir algo de la chispa. Luego se monta y durante el viaje (esta vez voy manejando yo) intenta oír el ruido. "Las bujías no son, porque usted dice que también le pasa cuando está frío. Está raro. Lo mejor es que lo lleve a un concesionario". Llegamos al taller otra vez. Duda. Me pide que lo espere un momento. Lo veo a lo lejos hablando con don Carlos. Luego vuelve y me dice: "Creo que ya sabemos qué es lo que le pasa. Acabo de hablar con un compañero que me dice que seguro se le recostó un pistón en una recalentada. Entonces le voy a hacer una cotización y ya vuelvo". Gregorio se aleja y viene entonces don Carlos Gutiérrez y me dice: "Pues acá podemos cambiarle el pistón. Pero de todas maneras hay que desmontar el motor para ver si sí está recostado. Eso no más le vale $250.000. Si vemos que de verdad está recostado, pues lo cambiamos por uno nuevo, que vale unos $850.000 pesos". Yo me cojo la cabeza y él me hace cara de que sí, de que es terrible el daño. Luego vuelve Gregorio que me entrega una cotización por $1.139.000 y me dice medio arrepentido de cuentearme: "Pues de todas maneras hacer ese cambio no es necesario. Usted puede seguir manejando así". Yo arranco y les digo que quedamos en contacto.

La siguiente experiencia nada tiene que ver con la pasada. Es un taller ubicado en la calle 77 con 30, al cual tengo que ir dos veces porque ningún mecánico está autorizado a dar un diagnóstico de un carro. Tengo que esperar a que vuelva don Juan Pablo, que es un tipo joven y muy serio. Él maneja el carro, oye el ruido con atención y regresa al taller. Detrás de su tarjeta personal me apunta: 4 bujías $22.000; servicio $15.000. Es muy parco, no me dice absolutamente nada más. Sin lugar a dudas es el más acertado de todos los diagnósticos ?y además el más barato?.

Sigo entonces para el quinto taller, ubicado muy cerca de allí. Tampoco dan diagnósticos si el jefe no está y toca esperar a que vuelva de preparar un carro en el autódromo. Les digo que vuelvo en un rato y me voy a un taller de nombre Autoservicio Lamprea Delgado, en la carrera 30 con calle 66. Allí me saluda amablemente el dueño, un hombre ya entrado en años, con bata blanca sin ensuciar. Llama a su mecánico estrella, un viejo muy bien puesto con unas gafas gruesas que se llama Misael y se monta conmigo para dar la vuelta pertinente (se imaginarán lo desesperada que estoy de andar dando vueltas con mecánicos desde que amanece hasta que atardece). "Oiga, oiga, don Ismael", le digo yo para que acabe por fin con una conversación inútil sobre el bus que no nos dejaba pasar. No se llama Ismael, pero le gusta que le digan así, como su papá. No oye ningún ruido. Sigo dando vueltas por calles más solas para que lo oiga. Dice por fin que lo oyó y que "eso van a ser los rodamientos, acuérdese de mí". Volvemos al taller, eleva el carro para chequear los rodamientos. Dice entonces que están buenos, pero que hay que quitarle las llantas para revisar pastillas. Luego alza la mirada y me dice que habría que cambiarlas, "de pronto" rectificar los rines, revisar las bandas traseras y cambiar el aceite. Dentro de la cotización que su jefe me hace no está lo de la rectificación de los rines. Lo demás suma $113.000, con mano de obra y todo. Según Jorge Cortés, las pastillas están consumidas en un 70 por ciento, así que lo de cambiarlas no está tan mal. Pero el ruido nada tiene que ver con eso.

SAD Motores tiene una banderita como de rally en el logotipo. Es el taller del señor que estaba preparando un carro en el autódromo. Ya volvió. Sale y me da la mano, mientras le suena el celular. La conversación es indescifrable, a pesar de mi doctorado en donde Jorge Cortés. Lo único que sé es que da instrucciones sobre cómo preparar un motor de un carro. Cuando cuelga me explica que tiene varios carros que van a competir en la carrera de velocidad de este fin de semana. Lo invito entonces a dar la repetitiva vuelta, pero él me dice que no, que antes quiere mirar el motor. Saca las bujías, las mira muy de cerca, me dice que están un poco gastadas y que son muy calientes para este carro. Le pide a uno de sus mecánicos que le traiga las bujías que le quitó al Hyundai. Se las pone. Estas no tienen la patica (el electrodo) que tenían las originales. Me explica que es porque son frías y a continuación vuelvo a recibir una lección muy completa sobre el funcionamiento de un motor. Nos montamos a probarlas (maneja como corredor) y me dice que son demasiado frías, pero que hay que cambiarle las bujías, lo que puede costar alrededor de unos $60.000. Si quiero que haga una revisión general, tengo que dejárselo y eso cuesta $48.000. Parece bastante serio, pero tampoco se percató del pequeño detalle de la bujía.

El siguiente taller se llama A.M.A. Tu Carro, por la carrera 38 con 133. Sale el dueño y otra vez la vuelta del caso para oír el cascabeleo. "Eso es un problema de caja. Lo único que tiene que hacer es cambiarle la valvulina, que es el aceite de la caja. Con eso se le quita el ruido y no le cuesta más de $20.000". Puede que su diagnóstico suene barato y fácil, pero sabemos perfectamente que el cascabeleo no tiene ninguna relación con la valvulina. Dejo que se baje, le doy las gracias y me despido, no sin antes preguntarle que si no habrá algún problema con las bujías. "¿Bujías? No. Eso es la valvulina, yo que le digo".

Llevo dos días enteros de taller en taller. Ahora me tocan los autorizados por Renault. El primero se llama Autos Bencar, en la calle 138 con 41. Ya estoy hecha una 'dura' en mi papel de ignorante, a pesar de que cada vez entiendo más de carros. En este taller me da la cotización un mecánico de nombre Hernando Cascavita, que afirma que el cascabeleo solo se soluciona bajando la culata para hacerle un reglaje. Esto quiere decir que le tiene que limpiar todo el carbón acumulado y no me cuesta sino la bobadita de $537.000. ¿Y las bujías? Perfectas, no tienen nada. En cambio, en el siguiente taller autorizado de Renault, Mecánica J.R Ltda., el daño se puede solucionar por solo $67.531 (incluido el IVA). Solo es cuestión de cambiar las bujías.

Por último, y ya con la felicidad de haber hecho el recorrido completo de los talleres y la ilusión de volver de nuevo a mi computador en la oficina, del que tanto me quejo pero al que tanto estoy extrañando, llamo a Autonal o Renault Minuto (que es lo mismo). "¡Qué buena elección!", dice la grabación que me contesta. Después de acordar la cita, voy hasta la Autopista con 128, del costado occidental. Curiosamente allí tampoco miran las bujías. Otra vez me dicen que hay que bajar la culata para limpiarla y que eso cuesta alrededor de unos $500.000. Sin embargo, al otro día recibo una llamada de Norman Cárdenas, director del taller. Él me explica que antes de asegurar que hay que bajar la culata, necesitaría que dejara el carro para hacerle unas pruebas adicionales. "Hay que revisar el captador de picado y los avances de encendido", dice. "¿Y eso tiene algo que ver con las bujías?", digo yo al otro lado del teléfono. "No, eso se mira en el computador del carro".

¿Pastillas gastadas, rodamientos dañados, pistones recostados, culatas sucias, filtros para cambiar, bandas traseras para revisar, valvulina y caja o simplemente un problema de sincronización y bujías? Lo único claro aquí es que cuando uno va al taller puede ir por lana y salir trasquilado.

Cotizaciones - Costo real máximo del arreglo:$60.000
   
CAMEK KIA MOTORS
Av. 81 # 43-61
Tel: 6604362
4 bujías $32.000
Filtro combustible $32.000
Filtro aire $21.000
Puesta punto motor (mano de obra) $66.250
Total repuestos $85.000
TOTAL $175.450
   
CKB
Cra. 40 # 76-56
Tel: 6603527
Filtro de aceite $32.800
Filtro de aire $28.400
Filtro de gasolina $26.888
4/4 aceite Mobil XHP $30.800
4 bujías $30.000
Limpiador cuerpo mariposa $$15.000
Sincronización (mano de obra) $80.000
Total repuestos $163.888
TOTAL $243.888
   
AUTO SERVICIO CARLOS GUTIÉRREZ
Cl. 76 # 27-47
Tel: 2259025
Desarmar motor para cambio de kit Mano de obra $250.000
Repuestos $889.000
TOTAL $1.139.000
   
JPP MOTORES
Cl. 77 # 30-43
Tel: 6607909
4 bujías $22.000
Mano de obra $15.000
TOTAL $37.000
   
AUTO SERVICIO LAMPREA DELGADO
Cra. 30 # 66-82
Tel: 2403176
1 juego de pastillas $49.000
3/4 aceite $34.000
Mano de obra $30.000
Total repuestos $83.000 TOTAL $113.000
   

SAD MOTORES
Cl. 78 # 30-18
Tel: 6305931
4 bujías $60.000
Diagnóstico (opcional) $48.000
TOTAL $108.000

   
A.M.A. TU CARRO
Cra. 38 # 133-39
Tel: 6254537
Valvulina $20.00 (aprox.)
   
AUTOS BENCAR CARDOZO Y CIA.
Cl. 138 # 41-80
Tel: 6275777
JGO Juntas motor TW $124.286
Mano de obra $313.200
TOTAL $437.486
   
MECÁNICA J.R. LTDA.
Diag. 146 #35-86
Tel: 2581620
4 bujías $45.716
Mano de obra $12.500
I.V.A $9.315
TOTAL $67.531
   
RENAULT MINUTO
Autopista norte # 128A-41
Tel: 6152879

Sin cotización, el mecánico estimó que bajar y limpiar la culata costaba alrededor de $500.000
   

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