No se puede descartar que Gaitán hubiese ganado las siguientes elecciones presidenciales. En efecto, el 9 de abril, Gaitán tenía ya en un puño el partido liberal a pesar de la oposición de lo que después vendría a configurar el notablato. Pero más que eso: Gaitán era como una especie de médium a través del cual el pueblo había logrado por fin una voz. Quizás por primera vez. En efecto, no pocos dirigentes habían pretendido encarnar la voz del pueblo, pero era una voz impostada. En cambio, no tenía antecedentes este fenómeno de ventriloquismo en razón del cual, no era el líder el que ponía al pueblo a reproducir su mensaje, sino el pueblo el que encontraba en el líder el altavoz del cual había carecido antes. Con el líder vivo, es probable que Ospina, pese al apoyo activo de todas las vertientes conservadoras —Laureano, Alzate— y la complicidad medianamente pasiva de los heliotropos liberales, no hubiera podido contener a Gaitán.

¿Cuáles podrían haber sido las consecuencias? Lo más visible, pero quizás lo menos importante, hubiese sido un cambio en el elenco del liderazgo político. Nuevas caras en los carros oficiales. Y la defenestración de la clase dirigente liberal enemiga de Gaitán.

1950. El fogoso dirigente Carlos Lleras Restrepo se retira de la política. Tiene al frente un despejado panorama como abogado. Se dice que su hijo, un inteligente profesional que lleva su mismo nombre, está llamado a prolongar el suceso de la oficina, pese a su natural tímido y a la humildad profesional de la que hace gala.

Eduardo Santos, después de muchos intentos, ha logrado fundar un quincenario. Se llama La Hoja del Nogal, simpático periódico de barrio que recoge las inquietudes de los habitantes de esa remota zona al norte de la ciudad.

En memorable discurso, Alberto Lleras, al recibir el premio Pulitzer, ha sostenido la tesis de que el periodismo y la política son incompatibles.

Pero la gran pregunta no es esa. No se trata solo de la mecánica, ni de las fotos en las páginas sociales. ¿Cuál hubiese sido la incidencia del triunfo de Gaitán en el trazado tenebroso de la violencia en Colombia? Es posible que eliminada del panorama la derecha liberal y unificado el partido alrededor de Gaitán, el gobierno hubiese sido capaz de controlar las arremetidas violentas de los pájaros conservadores asociados con sectores de la Policía. Los famosos chulavitas que en asocio de paramilitares, para usar el lenguaje de hoy, asolaron a los campesinos liberales en amplias zonas del país. Y también habría refrenado las incursiones guerrilleras liberales.

Con esto quiero decir que, yéndonos bien, el triunfo de Gaitán nos hubiera ahorrado la llamada violencia, esto es, la fase de confrontación armada entre los partidos tradicionales, rotulada por antonomasia como la violencia. Es quizás el único país en el que a una determinada violencia se le llama la violencia, lo cual demuestra una clarividencia y sagacidad del lenguaje que superan el más profundo análisis académico.

No descartemos tampoco que en sus orígenes, ese otro conflicto, el de la confrontación social por contraposición a la violencia política, también hubiese tomado un cauce diferente. No sería extraño que el joven Manuel Marulanda, atraído por los programas rurales del gobierno y la reforma agraria integral, hubiese tomado un camino distinto al de las armas.

1951. El Gerente de la Federación de Cafeteros da un parte de victoria en relación con el programa de sustitución de cultivos, manejado por el gremio en asocio del gobierno. En la zona de Génova, Quindío, la cosecha de espárragos ha alcanzado máximos históricos. Los campesinos de la zona, bajo el liderazgo de Manuel Marulanda, llevaron a cabo una vigilia de agradecimiento.

Lo que sí parece inevitable es la violencia que ha echado raíces bajo la sombrilla del narcotráfico. Quizás a la herencia de Gaitán le hubiese faltado gasolina para extrañar de este suelo a los escobares, rasguños y jabones, y más aún a los mancusos y cuarentas.

Pero, seguramente, el cambio de rumbo que hubiera impartido Gaitán, y la prolongación de su huella, con una política más centrada en las afugias populares, hubiera generado anticuerpos, no en los grandes capos de la mafia, pero sí en la muchedumbre de raspachines, cultivadores y desarraigados que acuden sin pausa a los cultivos ilícitos como respuesta a sus necesidades básicas.

1952. Toma posesión de la Presidencia el afamado intelectual y político Gerardo Molina. Diego Montaña Cuéllar, Ministro de Gobierno.

Sabemos que estos juegos con la historia son peligrosos porque en el laberinto de hipótesis, cualquier desenlace cabe.

7 de agosto de 2010. William Ospina, ganador de las pasadas elecciones a nombre de la Franja Amarilla y de la UNIR, recibe la banda presidencial de manos de Clara de Petro, presidenta del Congreso.

En este caso, la situación es más riesgosa porque toda esta ideación sobre un Gaitán vivo encuentra un escollo originario. Los verdaderos caminos de Gaitán eran aún desconocidos a la hora de su muerte. Como buen político, jugó con la ambigüedad sobre elementos centrales de su postura política. A los gringos les dijo que él era el verdadero freno para los comunistas, mientras que muchos camaradas pensaban que Gaitán era el Kerensky de la revolución socialista. Un día brindaba en privado garantías para la inversión extranjera, incluido el petróleo, otro, dependiendo del escenario, hablaba de control de las empresas privadas, llevando a las juntas directivas funcionarios del gobierno para que se encargaran de que la ley se cumpliera.

Probablemente es mejor preservar intacta la ilusión. Dejar de lado el Gaitán farragoso de los discursos interminables, eclipsar el Gaitán contradictorio, archivar el Gaitán ambivalente, pendulando entre "su" pueblo y la acción del Jockey Club, para permitir que el mito sobreviva. El mito irrepetible de un hombre que encarnó el pueblo como ninguno y que prolonga de manera indeleble el sello de la esperanza.

El joven Eliécer Jorge Allende Gaitán Gossens ha sido nombrado tercer secretario en la Embajada de Roma, gracias a la oportuna mediación del doctor Lemos Simmons, jefe de las juventudes de la UNIR (Unión Nacional Izquerdista Revolucionaria). En su primer acto público, ha descubierto un busto del profesor Enrico Ferri, célebre penalista profesor del líder popular.

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