El concurso era sencillo: sonaban tres notas por instrumento y el participante iba adivinando la melodía.La idea era ganar sin necesidad de que tocara toda la orquesta. Las grabaciones eran chéveres para nosotros, la pasábamos bien y siempre salíamos medio borrachos por los whiskies que nos tomábamos. Soy trompetista y me conocen como el famoso 'Papa Salada'. Yo nunca supe que me iban a poner el apodo de 'Papa Salada', por aquello de mi pelo blanco y crespo. Un día, Pacheco me botó ese apodo al aire, me sorprendí, me dio un poco de ira y lo acepté.

Compre la orquesta se hacía en el teatro Colsubsidio de la 26, la grabaciones eran bastante extenuantes y largas. Uno llegaba en la mañana y salía en la noche muy cansado. De acuerdo con alguna celebración que ocurría en alguna época del año nos disfrazaban. Por ejemplo, para Navidad todos salíamos como Papá Noel o vestidos de santos. Era muy chistoso. El compañero que más recuerdo era el famoso 'Hombre Ñapa', que se llama Henry Cuevas. Nadie lo pedía porque no llevaba ninguna melodía: era el baterista. Las canciones las elegía el maestro Cristian Vega, él manejaba toda la parte musical y a nosotros nos daban las partituras. Muchas veces, los músicos les ayudábamos a los concursantes, diciéndoles qué instrumento elegir de primero. Hoy sigo ligado a la música, toco con la orquesta Los Veteranos del Caribe, pero mis notas musicales siguen perteneciendo, de corazón, a Compre la orquesta.

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